29 de marzo de 2010

Acerca del Entrenamiento Deportivo. Prof. Cristian de los Ríos


ACERCA DEL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO
Primera parte
Profesor 
Cristian de los Rios

El Entrenamiento Deportivo (ED) debe ser mirado como una forma de capital el cual refuerza a su vez uno de los quizás más valiosos patrimonios culturales y simbólicos: el DEPORTE. 
Esta forma de capital se manifiesta en tres dimensiones: biológico, táctico-estratégico y social.


El impacto, capitalización, del entrenamiento deportivo en el jugador es: el acrecentamiento de sus tres dimensiones de las cuales una de ellas, la biológica, es quizás fundamento de las otras dos y como tal prioritaria. La distribución equitativa del mismo entre todos los miembros del equipo y la apropiación por parte de los deportistas de un bien que les es propio es la tarea del entrenador que comprende al jugador-jugadora, o entrenado-entrenada, como sujeto activo en el proceso de produccion de estas tres variables con miras al exito deportivo.

El capital biológico que se acrecienta, apropia, y distribuye en razón del entrenamiento deportivo, debe llegar a un grado de acumulación máxima en esta dimensión porque estamos hablando de conductas motoras deportivas, las cuales se asientan fundamentalmente en la condición física de quien las realiza, es decir, depende del balance en que se encuentra su “cuenta biológica”, de la cantidad y calidad de capital biológico acumulado tanto de el/ella como de sus compañeros/compañeras de equipo. 
En el caso del ejecutivo de una empresa, este también debe acrecentar su capital de entrenamiento, por ejemplo, en tácticas de venta y estrategias de mercadeo, no siendo tan necesario en el alcanzar los cincuenta metros en determinado tiempo, o realizar determinadas rutinas de ejercicios con carga, etc. No significa esto, que un ejecutivo no debe entrenarse físicamente acrecentando la variable biológica de su propio capital, pero convengamos que no trabaja con su cuerpo, y esta es la gran diferencia con un deportista. Es mas, si lo pensamos en el nivel del súper-profesionalismo, o elite, el/la jugador/jugadora es un ejecutivo del cuerpo en una empresa corporal, como por ejemplo un club de fútbol. La renta, en estas instituciones, en este nivel, es el resultado del trabajo corporal de sus miembros, su utilidad es a la postre el fruto del trabajo corporal.
Por lo tanto, en nuestro caso, el del entrenamiento deportivo, sabemos muy bien que las técnicas deportivas, o “habilidades motoras deportivas”, aprendidas en la infancia tienen muy poco impacto a la hora de la competencia si estas no están reforzadas por el incremento de las tres dimensiones de capital y en especial del capital biológico.

En efecto, podemos contar en nuestras filas con el/la mas habilidoso/habilidosa técnicamente, quizás hasta en grado superlativo, un virtuoso o virtuosa, pero que a poco de comenzado el encuentro agota rápidamente las reservas energéticas, o no puede sostener la carga, stress de la confrontación, en consecuencia su técnica, su “capacidad técnica”, se desvanece en imprecisiones, en errores de tiempo, espacio, ritmo, decisión, lectura de juego, etc. Y cuando cae el/ella tambien caen sus socios/socias en la proporción de su aporte individual capital colectivo. 

El jugador, como sujeto de una organización de producción colectiva, al caer o disminuir su aporte al capital social, resiente la actuación grupal y esta se vuelve deficitaria, y si no se toman medidas urgentes (convengamos que todo esto pasa en una hora o menos a diferencia de, por ejemplo, una empresa donde los procesos de respuestas no son tan urgentes) el camino al éxito se diluye o al menos se pone en peligro.

Ahora bien, que pasa con las otras dos dimensiones de esta forma de capital, la táctica- estratégica y la social. Estas siguen los mismos principios de acumulación, distribución y apropiación que la forma biológica. 
Ciertamente, la complejidad que significa esta conducta colectiva que llamamos deporte debe ser comprendida en razón de su fin, es, si se quiere, una actividad “finalista”, existe por su fin y este no es otro que la superación del adversario. 

Para alcanzar este “fin” sus miembros se organizan colectivamente, se distribuyen roles, se asignan tareas, se estudian formas de ataque y defensa, se estudia al rival, se establecen formas de control social de sus miembros como la abstinencia de alcohol, fidelidad a dietas y horarios, y otras tantas. Se estudian las reglas, se invierte en tecnologías de estudio como los videos y otros, se planifican programas de entrenamiento, se realizan estudios de salud, etc. y todo esto se hace con la intención de salir victoriosos en los encuentros regulados por reglas aceptadas internacionalmente.
Aunque se juegue en la primera de un club de nivel nacional, como en un club de barrio, todos aceptan las mismas reglas y esta notable conducta social inscribe al deporte en un hecho cultural protegido por la legislacion y que lo caracteriza y enaltece como valor social y porl o cual tanto interés despierta a nivel personal y estatal.

Para alcanzar su “fin”, ganar, no basta el desarrollo de una sola de las dimensiones mencionadas, pensemos en nuestro país, para mejorar económicamente no basta que la producción agrícola ganadera sea rentable, necesitamos del desarrollo industrial, del tecnológico, de la investigación, inversión en obras de infraestructura, etc., no se puede vivir con el desarrollo de un solo factor. 
Así, en el deporte, necesitamos que nuestros jugadores conozcan las diferentes formas tácticas y estratégicas aplicadas en la competencia y que además sepan como utilizarlas según cambian las situaciones de juego, es decir, que no solo deben “saber” sino que deben “saber que hacer con sus saberes” en el campo de juego en el breve tiempo dado de un encuentro. 

En ese tiempo del encuentro que llamo tiempo instantáneo, el/la, los/las, jugadores/jugadoras, deben resolver complejas situaciones, veamos algunas de ellas: (leanse como preguntas)

Que pasa que no pasamos de mitad de campo, porque vamos perdiendo, porque los ataques comienzan por el lateral, como detenemos los ataques, que le pasa a mi defensa que no funciona, que nos pasa que llegamos al area contraria pero no convertimos, porque hicimos el ultimo tanto, que esta ocurriendo que todo funciona según lo planeado, porque no funciona lo planeado y como lo resuelvo/resolvemos, que pasa que no me puedo comunicar con mis compañeros/compañeras, siempre estamos atacando de la misma manera y no podemos pasar y, además, no encontramos la salida, ese ataque estuvo bien casi convertimos como lo corregimos, etc. 
Todas estas situaciones a modo de ejemplo -y sabemos que son muchas mas- ocurren en el aquí y ahora del encuentro y, a diferencia, de otras actividades humanas no se puede dejar la respuesta para otro día, no es como en las empresas que se puede detener o postergar la resolución de los asuntos porque llega el fin de semana. En efecto, el partido dura una hora, es finito, lo que no consigamos ahora se pierde, no es postergable, no es prorrogable, no esta sujeto a futuras negociaciones o discusiones de puntos de vista, “es ahora o nunca”.

Todo esto ocurre y mucho mas, en acciones colectivas e individuales, con y sin la posesión de la pelota, y debemos responder a todas estas demandas que, para colmo, cambian todo el tiempo. En los deportes colectivos -a diferencia de otros deportes como el atletismo, la natación, etc. donde las situaciones de competencia se caracterizan por realizarse en un contexto “cerrado”: el atleta, el nadador, no esta sometido a los cambios constantes de los deportes de equipo o de campo- las situaciones de juego se consideran “abiertas” pues estas se modifican continuamente según diferentes variables que entran en juego, en razón de que la competencia implica una oposición que tiende a superar las acciones realizadas por los adversarios, es esta “lucha” el motor del deporte, la que genera la energía que despierta tantos sentimientos y desvelos.

Conocer las reglas que regulan estas oposiciones, su arquitectura basada en el profundo juego dialéctico de dominador/dominado y poder operar estas variables en el campo, manejarlas in situ, es parte del entrenamiento deportivo y concomitante con el aumento del capital táctico-estratégico del jugador o jugadora. Esta dimensión es entrenable con ejercicios específicos en la sesión de entrenamiento donde se busca el pensar-en-movimiento y el pensar-con-el-cuerpo, para lo cual existe un menú variado de ejercicios que desarrollan esta capacidad que responde a la realidad de pensar en acción


Cristian de los Rios

Fin de la Primera Parte

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